4.1.16

EL PROPÓSITO Y LA DUDA


I

Ella,
(la duda)
histriónica y sibilina,
con sus rencillas y porfías enganchadas en el pelo,
encumbrada en la arrogancia
con mirada petulante
pisándose la sombra,
dueña y señora de su honradez…
bajo sospecha.

III

Él,
(el propósito)
con la intención entre las piernas,
con palabras mal cosidas a los ojos,
empecinado y mantenido
rufián de desvaríos,
cacique de intentos y objetivos malformados,
no pudo más y quedó colgado…
en la nada
con la desidia por destino.



Isabel Sánchez Vizcaíno

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