6.9.12

FURTIVO BESO


En esta casa mía que cubre como un sudario,
que tiene mis ojos,
mis manos,
 mi boca,
mi sombra,
 mi hondura,
cimentada  y templada de mil espasmos,
culebrea  una  dulce sombra que
se prende y apaga,
socavando este reino de corazones secos
y continentes congelados,
haciendo que el alma reverencie su evocación.

En este tiempo de hojas caídas,
de rosas arrancadas,
raramente hay música,
el líquido vital es camino de granito,
y este  temblor  efímero que serpentea,
enciende el mundo de las nadas y las ganas
a golpe de pensamiento.



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