9.3.12

ÍNTIMA


Hay barrotes invisibles e indivisibles
en este reo, forzado a caminar
entre sombras y granito.

Con su aura  incrustada en mi costado
transito la distancia, tacto-fuego.

Traslado su fragancia hasta mis rejas,
haciendo doblegar mis rodillas y mis ojos,
a la imagen que reflejan los espejos.

Presiento tus manos cautelosas
intentando perfilar el aura de mi cuerpo.

Yo avanzo un paso más,
tutelando las puntas de tus dedos.

Me disuelvo en llamas gritando tu nombre,
descorriendo las cortinas de mi sexo.



Me traduzco en Venus en tus brazos,
para habitar en aras del deseo.

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