2.6.15

SILENCIO


Cenizas desatadas
dibujan siluetas fantasmales,
haciendo filigranas para no morir entre los dedos.

El rumor a escarcha
hace blindar los sentidos
en este culto de adorar que yo  profeso.

Un resabiado ademán se perfila en los ojos,
acribillados por punzones de miedo.

Tintinean las lágrimas en el arcón del  desasosiego,
 doblegando las ansias de seguir sintiendo.

Este frío intenso que recorre mis huesos,
 pugna por despedazarme
con sus colmillos de templado acero.
¡Quiero silencio Dios mío¡
¡dame silencio!
¡silencio!

Isabel Sanchez Vizcaino

1 comentario :

  1. Hermosa petición, que todos, alguna vez, hemos formulado.
    Un abrazo.

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