9.4.17

FOTOGRAFíA EN SESGA


Una mujer sentada, 
mirando más allá del vacío,
ajena al momento,
desgrana un no sé qué en sus pensamientos.

Por el ángulo de su herida
los ángeles mudos gritan un ruido oscuro.
Sus manos desmayadas, en desapego,
describen lágrimas que nadie quiere leer.

¡Como huele a desahucio ese rincón! 

Una taza de café sobre la mesa
con huellas de carmín desdibujadas. 
Un libro abierto boca abajo, 
con sus frágiles entrañas aplastadas contra el suelo.

Errante de todo lo negado, desierta, 
donde un mar atormentado dejó su tributo,
un ejército de fantasmas destilan su soledad.


Isabel Sánchez Vizcaíno

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